Ballet de Aída Gómez.
(BERNARDO PAZ)
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La bailarina y coreógrafa Aída Gómez (Madrid, 1967), Premio Nacional de
Danza 2004 y ex directora del Ballet Nacional de España, se presenta a
partir del próximo miércoles 23 y hasta el domingo 3 de septiembre en el
teatro Albéniz de Madrid con su particular y novedosa versión de
Carmen, el personaje inmortalizado por la novela romántica de
Merimée y que repetidas veces ha sido llevada al teatro lírico, la danza y
el cine, demostrando la vigencia del arquetipo de la cigarrera.
En su larga trayectoria escénica, Aída Gómez se ha enfrentado varias
veces a personajes de fuerte carácter como Carmen. De hecho, José Antonio
Ruiz creó para ella una Carmen compleja y singular. Por otro lado, Aída ha
seguido de cerca la evolución de la Carmen de Antonio Gades, desde
el filme con Carlos Saura al producto escénico que es ya hoy un clásico
del ballet español moderno: "En realidad reconozco la influencia de esas
dos, la de Gades y la de José Antonio. He trabajado largamente con ambos
coreógrafos, y conozco sus estilos, sus maneras de crear y de aproximarse
a la danza".
Una vez reconocidas estas influencias, puntualiza: "Pero no he querido
enfrascarme en una búsqueda del pasado, he preferido no ver otras
versiones de la obra. Sí he vuelto a leer el libro de Merimée y he oído la
ópera de Bizet para buscar los fragmentos que más se adecuaran a mi idea
de la obra y el personaje". La Carmen de Aída Gómez cuenta con 20
bailarines en escena: "Es difícil ya hoy día trabajar sobre el personaje
de Carmen; está muy trillado, manipulado, versionado... Y ahí está el
reto. Para mí lo más importante es lograr aportar algo nuevo, una visión
que sin desdeñar el pasado, el argumento, la tradición, dé la idea de la
Carmen contemporánea y comunicativa con relación a los problemas vitales
de la mujer de hoy, que si me apuras, en muchos aspectos, son los
problemas de siempre".
A la hora de la música, no dudó: "Acudí a José Antonio Rodríguez, cuya
formación musical se complementa con sus profundas raíces en el flamenco;
a su trabajo unimos instrumentalizados por el maestro Miguel Roa los
fragmentos de Bizet que resultaban "inevitables", como la La
Habanera".
El guión parte de los recuerdos. "Tomé la decisión del
flash-back, que era arriesgada. Todo sucede tras un instante de
tragedia final, de modo que esa mujer repasa sus aventuras y avatares. Es
la influencia del cine. El haber hecho cine me ha cambiado mucho la óptica
de cómo hacer teatro". Para ello contó con un solvente director escénico.
"De común acuerdo con Emilio Sagi llevé la acción a la óptica femenina.
Caractericé un trío entre Don José, Carmen y el Torero, pero manteniendo a
los hombres en un segundo plano que a su vez resaltaban los registros
femeninos de la obra", explica la coreógrafa que también reconoce haberse
sentido "muy comprendida" por el diseñador de vestuario, Miguel Crespi. El
diseñador y modista de alta costura ha usado materiales modernos, como el
denim (tela vaquera) y los teñidos texturados. Con la escenografía,
mucha síntesis: "Fue una decisión mía: ir a lo práctico, los elementos
imprescindibles. El resto debemos hacerlo los bailarines".
Tras Madrid, la aventura internacional: "Después del Albéniz nos vamos
con la Carmen al Acrópolis de Atenas. También haremos Bangkok y
Filipinas para volver a la gira española con Santander y Almería, entre
otras ciudades".