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NOVEDADES Omar Faruk Tekbilek | Hipnosis
oriental El
multinstrumentista turco-egipcio recrea hoy en Bilbao su
visión mística, plural y contemporánea de las músicas de
Oriente Próximo.
JOSU
OLARTE
Tras su paso por Murcia, Madrid y Donostia, se
presenta hoy en Bilbao Omar Faruk Tekbilek, multinstrumentista
turco de sangre egipcia que ha contribuido a divulgar la
hipnosis rítmica de las músicas mediterráneas orientales.
Raíces arábigas y ecos de Anatolia, Persia, Grecia o Israel se
entrecruzan en una vasta obra que, concebida como puente
cultural entre Oriente y Occidente, cautiva tanto a los
seguidores de las músicas tradicionales como a los del ambient
de corte étnico. De ahí su presencia en discos que aspiran a
ofrecer una visión global de la cultura como Mystic Groove
(Quango), junto a artistas asiáticos como Najma, Nitin Sawhney
o el también turco MC Sultan.
Afincado desde hace 25
años en Nueva York, Faruk encarna la apertura, el cruce y la
alquimia cultural que siempre ha favorecido el propio
Mediterráneo. Abierto siempre a la música occidental
contemporánea y con tres décadas de experiencia como músico
itinerante por Europa y Estados Unidos, Faruk es un
multinstrumentista virtuoso.
Domina decenas de añejos y
exóticos instrumentos orientales de cuerda y viento como la
darbuka, la flauta sufí ney o el baglamá o laud turco) Y lo
lleva haciendo desde los nueve años, cuando comenzó a trabajar
en un almacén musical. El dueño del establecimiento le
adiestró en los intrincados ritmos de la música turca y
encauzó el talento casi genético de Faruk, que siempre ha
establecido conexiones divinas en su música. No por
casualidad, cultiva desde su pubertad el sufismo, la rama más
mística del Islam, y las doctrinas mahometanas. Sólo la música
le apartó de su deseo de hacerse clérigo sufí.
Su
interpretación mística cautivó al mismísimo Nusrat Fateh Ali
Khan, el desaparecido Camarón pakistaní, con quien Tekbilek ha
colaborado. Dotado de una voz estremecedora, Ali Khan fue en
el principal emisario y ceremoniante del qawwali, canto ritual
y poético de exaltación religiosa con el que los sufíes
alcanzan la catarsis mística. Ese trance esta presente también
en la música de Faruk, que considera la música «el camino más
corto hacia Dios». «Tocar es para mí orar», ha dicho.
A
los quince años Faruk dejó la escuela para hacerse músico. Dos
años después, se trasladó a Estambul donde conoció a los
derviches giróvagos de la antigua orden sufí turca mevleví. No
ingresó en la orden, pero se sintió profundamente influido por
el enfoque místico que otorgan al sonido. Establecido como
músico profesional, Faruk comenzó a compartir sesiones con
cualificados músicos turcos de otras campos, aprendiendo a
tocar varios instrumentos más, tanto locales como
occidentales. Son años en los que desarrolla un intensa
actividad como músico de sesión, explorando las posibilidades
creativas de los estudios de grabación.
Su voracidad
musical le llevó a ir más allá de la música tradicional, un
impulso que se reafirmó con su contacto con el saxofonista
turco de jazz Ismet Siral. A principios de los 70, consagrado
como uno de los principales músicos de estudio turcos, Faruk
comenzó su proyección exterior. Una gira folclórica le dio la
oportunidad de viajar a Estados Unidos y de afincarse en Nueva
York, donde creó The Sultans, una banda que lo mismo le daba
al pop que a la música folclórica.
Colaboradores de
lujo
Desde 1976 ha ido cimentando una interesante
carrera gracias a su singularidad artística. Y es que no
abundan los músicos que conozcan los instrumentos seculares y
las modernas técnicas de grabación Con los años, Omar Faruk ha
consolidado su posición como uno de los principales
intérpretes de músicas orientales, actuando con músicos de
jazz como Don Cherry o Karl Berger y componiendo músicas para
cine y televisión.
En la última década ha acumulado, en
solitario o con The Sultans, una interesante discografía (casi
toda en el sello Celestial Harmonies), salpicada de
colaboraciones con músicos inquietos como el guitarrrista de
jazz Brian Keane, el australiano Michel Askill, el palestino
Simon Shaheen o el armenio Arto Tunboyaciyan.
En su
primera gira estatal, Omar Faruk se encuentra presentando su
último disco, Alif (Resistencia), una evocadora síntesis
musical que reúne piezas propias y adaptaciones de temas
tradicionales de Anatolia, Persia, Grecia o Azerbayán. Gracias
a su personal técnica de grabación a base de pistas
superpuestas, las composiciones reciben el impulso
contemporáneo de sintetizadores envolventes y
percusiones.
Con la primera letras del alfabeto árabe
como título y el Mediterráneo y el amor en todas ss formas
como hilos conductoress, Faruk plasma una visión ideal y
mística del Mare Nostrum, guiado por su colección de
instrumentos de viento y cuerda y un elenco de divas de
Grecia, Israel, Bulgaria o Turquía. En su evocador vieja
musical, Faruk se apoya en la visión global del etnomusicólogo
irlandés Steve Shehan y la guitarra flamenca de José Antonio
Rodríguez. En su gira actual le acompañan sus hijos Hig
Manukian (oud), Shai Bachar (sintetizadores) y Murat
(percusiones). |
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