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 Concierto de Alejandro
Sanz en Brasil (Foto: Alejandrosanz.com)
Y no te limitas al flamenco. Con Alejandro Sanz, por
ejemplo, grabas disco y vas de gira. ¿Cómo surgió?
Desde hace muchos años, uno de mis trabajos, aparte de
componer y tocar, es ser músico de sesión. Me llamó desde
Miami el coproductmr de Alejandro Sanz, Lulo Pérez. Habían
escuchado mis discos, les habían gustado y querían meter
bastante guitarra flamenca en 'No es lo mismo'. Allá nos
fuimos. Es otro tipo de música pero, trabajando, se puede
conseguir matiz de guitarra flamenca en pop, incluso en un
bolero, con muy buen resultado. Alejandro Sanz es muy buen
artista, tiene muy claro lo que quiere y los temas que hace
para un guitarrista son muy agradables de tocar. Yo a
Alejandro Sanz lo veo como un cantaor de flamenco en otro
estilo, la base es pop pero cuando interpreta lo veo como un
cantaor, la forma de frasear incluso. Me lo pasé bien con los
músicos que pasaron por el disco. Creo que es una experiencia
bonita que vamos a seguir desarrollando en directo, que es
mucho más chulo. Apetece mucho el directo después de meses
encerrado componiendo. Pegarte una gira con audiencias de
sesenta mil personas... está bien.
La responsabilidad también será grande, ¿no?
Me pego dos horas tratando de que todo esté en su sitio,
como cualquier músico que me acompaña a mí. Pero aquí voy a
estar disfrutando desde que me suba al escenario, no como
cuando voy solo, que necesito un rato para estar relajado.
Tendré hasta que coger distancia, de tocar en una sala
pequeñita a tocar en una sala enorme, como me pasó hace poco
en Croacia... Por cierto, trabajaron tan bien la promoción que
estaba todo Zagreb lleno de cartelones y el organizador era un
grupo rockero. Fue perfecto, todo un ejemplo de cómo trabajar
para que un concierto previsto para trescientas personas,
pueda llenar mil quinientas. Y allí creo que sólo habían ido a
tocar Paco
de Lucía y Paco Peña. Nos tenemos que poner un poco las
pilas y en vez de programar tanto, dejar una partida de
publicidad. A lo que iba, es coger distancia de escenario. Yo
tengo distancia con mi grupo y con un aforo lógico, pero no
tengo sesenta mil personas o diez mil. Y me apetece saber qué
pasa ahí. Y encima tocando la guitarra... y, a veces, hasta
bulerías; una descarga, como dicen los cubanos.
Quizás son colaboraciones que dan pie a que otros
públicos se interesen por el flamenco...
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"A mí me ha llegado mucha gente después
de salir el disco de Alejandro Sanz diciéndome que qué
bien que tocas en este disco" |
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ncluso al revés: a que los flamenco se interesen por el
flamenco. A mí me ha llegado mucha gente después de salir el
disco de Alejandro Sanz diciéndome que qué bien que tocas en
este disco. Como que ahora soy importante y que la guitarra
flamenca tiene más valor. Pues si eso le viene bien al
flamenco, yo encantado. Una de las cosas por las que lo hago
es por eso: me apetece, pero también me interesa estar ahí.
Son dos meses por Estados Unidos. Es muy interesante. Todo es
una rueda.
Aún no se conoce en América la guitarra flamenca, aunque
haya giras y algún festival. Yo llego a Miami y me dicen que
soy dos guitarristas. La forma de pulsar para ellos es
fascinante y hasta el golpe en la madera como efecto. Igual
que nosotros vemos cosas de guitarra eléctrica con la púa que
alucinas. Yo utilizo muchas cosas de música contemporánea, de
música argentina, pues usan muchos recursos. Para la gente de
fuera el flamenco es muy válido y muy interesante, pero no se
lo estamos dando. Conocen, por supuesto, a Paco de Lucía y a
guitarristas que ellos llaman flamencos cuyos nombres no
quiero recordar y que allí venden miles de copias.
 José Antonio Rodríguez
con Esperanza Fernández (Foto: Daniel Muñoz)
¿Y se puede hacer algo?
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"Aún no se conoce en América la
guitarra flamenca, aunque haya giras y algún
festival" |
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Podemos luchar contra eso, entre comillas, o lavar esa
imagen falsa, pero el artista no es el indicado para demostrar
eso. No sé qué mecanismos habría para que en Estados Unidos se
conociera el flamenco de verdad. Unos años atrás, el
guitarrista flamenco era muy cerrado y limitado. No tienes que
perder tu sentido flamenco para tocar en discos como el de
Alejandro Sanz, pero ahí está mi oficio para que suene mi
instrumento, no tiene que sonar ni a guitarra clásica ni a
acústica; tendré que buscarme la vida para que suene a
flamenco. Lo que ha pasado mucho es que en las colaboraciones
con otra músicas, sale por un lado la guitarra y por otro lado
lo demás. Hay que hacer un 'crossfade', como se diría en 'Pro
Tools', para que todo suene ensamblado, fundido, que no se
note. Y si no, pues a otra cosa. Esa cerrazón ha chocado mucho
en otras músicas. Han llamado a guitarristas muy conocidos
para producciones gordas y no han querido.
Otra cosa es también el complejo. El músico flamenco es un
músico con mayúsculas. Ahora bien, tienes que ser músico y
sentirlo, pero también trabajar a nivel internacional y, por
tanto, tener idiomas. Y no vas a perder tu sentido flamenco
por que te pongan un guión armónico como al bajista; al
contrario, puedes aportar porque ya estás metido en la
conversación, no eres simplemente lo exótico, que es lo que ha
pasado. Iban al aeropuerto a esperar a un tío con patillas y
el pelo largo. A mí la primera vez que fui, por poco no me
dejan allí; yo que iba con mi pelo corto y mis gafas de sol.
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"Tienes que ser músico y sentirlo, pero
también trabajar a nivel internacional y, por tanto,
tener idiomas" |
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La gente joven seguro que lo está superando. Puedes estar
todas las horas del mundo con tu guitarra flamenca, pero nada
te quita que puedas estar dos horas dedicado a tener dinámica
escribiendo. Ahora todos tenemos ordenador... y la música, en
muchos aspectos, es matemáticas. Tienes que plasmarla en algún
lado, distinto es la expresión que le des. Toda la música
tradicional es difícil llevarla al papel, no sólo el flamenco,
pero para eso están las notas, la expresión o ponerle, como
Piazzola, una acotación: "¡Con cojones!". Y te dejaba la
primera nota y la última. Si en flamenco hay que poner esas
notas, pues se ponen. No hay que cerrarse, al contrario.
¿Cuál es tu análisis sobre la guitarra flamenca
actual?
Yo soy quizás más pesimista que lo que leo. No, es una
broma. A nivel guitarrístico está muy bien, la gente estudia,
va al conservatorio incluso. Hay un problema, y no me quiero
poner 'carrozón', de no escuchar. Se conoce qué es un fandango
a través de Paco de Lucía, de Manolo Sanlúcar o de Vicente
Amigo, pero es un equívoco porque son guitarristas que
hacen una visión muy personal. Si quiero oír un fandango del
cerro del Andévalo, quiero que suene como se le tocaría a Paco
Toronjo y eso no lo conocen.
La pena es que creo que no les interesa, ni tampoco
investigar el legado de Ramón Montoya o de Sabicas
o de Mario Escudero. Quizás no saben el peso que hay que darle
a un fandango y la parada para que eso respire, que es lo que
diferencia a cada estilo. Los estilos no es que se estén
perdiendo, la gente joven va avanzando y se va haciendo
profesional, pero no están consiguiendo que suene a lo que
tiene que sonar. Es muy sutil la diferencia, es de expresión y
de conocimiento, de escuchar lo que tienes que tocar.
Memoriza, asimila e interpreta. No es escuchar y, en seguida,
interpretar. Yo creo que hay que tener la máxima técnica que
se pueda para expresar más, pero no se puede limitar la
expresión a la técnica porque entonces estás perdido. ¡Y yo
nunca creí que pudiera estar hablando así! (Risas).
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"La gente joven va avanzando y se va
haciendo profesional, pero no están consiguiendo que
suene a lo que tiene que sonar" |
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Eres muy aficionado a otras músicas...
Me gusta más el músico que la música, cómo la interpreta.
Desde McLaughlin hasta Omar Faruk, pasando por Alejandro Sanz,
hay músicas que para mí son apasionantes. Debussy me obsesiona
desde hace mucho tiempo, era increíble. Hay una obra que se
llama 'La Mer', que me he bajado de Internet en 'midi'. Yo
quería hacer una adaptación para guitarra pero sé que nunca va
a sonar así, harían falta por lo menos diez guitarras. Y
escucho Turina... y, por supuesto, flamenco. Ahora echo mano
de los vinilos de cante. El otro día en casa de mis padres
escuché los conciertos que grabé hace años con Fosforito y me
encanta, porque yo he aprendido mucho no sólo de cómo canta
Fosforito, sino de la gente que le tocaba.
¿El cante sigue siendo una fuente de inspiración básica?
De chicos ya estábamos metidos en el cante. Yo estaba
siempre en la peña de mi padre, donde me tiraba tres horas
tocando fandangos de Lucena y el 'ronronrón' lo llegué a
odiar. Estaba acompañando a aficionados y a cantaores como
Chaparro o El Pele. Unos aficionados cantaban todo lo de
Mairena, otros cantaban todo lo de Camarón. Era muy dispar.
Tocar solo fue después. Yo los discos de Paco de Lucía los
escuché mucho después que los de Fosforito
o los hermanos Toronjo, que era lo que tenía en casa, con las
falsetas de Habichuela,
Marote, Alberto Vélez... Lo primero que me llegó de guitarra
impresionante fue 'Almoraima'. No tenía nada que ver con lo
que yo escuchaba, era otro sonido, otro planeta. Tenía un
radio casette, me lo ponía debajo de la almohada y me dormía
con el disco. También, de Manolo Sanlúcar oí 'Mundo y forma',
que era otra burrada. A partir de ahí empecé a escuchar y a
intentar comprar. De chicos nos íbamos Paquito Serrano, Juan
Antonio Expósito, Vicente Amigo, Queco y yo a colarnos en el
Concurso de Córdoba, a todas las pruebas. De vez en cuando
alguno nos dejaba la guitarra. Eso era afición. Nuestro
sistema de aprendizaje era otro.
Y ahora trabajas, de tú a tú, con Manolo
Sanlúcar.
Una vez se lo dije y no se lo creía. El disco que hizo a
Miguel Hernández yo lo tenía firmado... pero por mí. Me lo
firmé para ronear (risas). Hace poco dio en Sevilla una
conferencia y habló de nosotros como un compañero. Yo me muero
de alegría. Es un trabajador nato y nos vamos a acordar mucho
tiempo de su forma de trabajo.
¿Asoma un reproche en esa frase?
Una de las cosas que no me gustan nada son las modas y
ahora hay más modas en el flamenco que en cualquier otro lado.
En el jazz no pasa eso. No hay criterio. Y la moda y lo último
es lo mejor. Y esto es bueno porque esto es malo o viceversa.
Y no lo puedo entender porque hay una calidad impresionante.
Me encanta escuchar a otros guitarristas, porque sienten de
otra manera. Me gusta la diferencia. Ojalá hubiera más. Que
los aficionados seamos así de cazurros es muy provinciano; yo
creía que era sólo en ciudades pequeñitas donde no puede haber
dos toreros ni dos cantaores. En ninguna otra música, incluso
la más comercial, pasa eso. En los grupos 'heavy' que a mí me
encantan -Leño, Korn, Barón Rojo, AC/DC- incluso veo mucha
similitud con el flamenco, siempre la he visto. Una vez toqué
en Zurich en una sala pequeñita y me dijeron que en la otra
sala había un grupo. Abrí la puerta y era Motorhead... al lado
mío. Era alucinante y tienen una disciplina que te mueres. Ves
la imagen que quieren dar, pero ensayan como nadie. ¿Cuántas
maquetas se hacen en el flamenco? Ninguna. Un grupo de rock
está a los dos días creando sus temas y grabando maquetas. En
el flamenco, con el arte parece que se suple todo, el público
tolera a veces demasiado.
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