YASMIN MONSALVE
EL UNIVERSAL
El cantautor Alejandro Sanz dejó satisfechos a unos seis mil
espectadores, aproximadamente, y de todas las edades, al ofrecer
anoche el único concierto programado en territorio venezolano.
El español, acompañado de una banda de músicos excepcionales,
regaló a sus fans alguna que otra tímida sonrisa, pero sobre todo un
repertorio colmado de éxitos que sedujo al público que se dio cita
anoche en el estadio de beisbol de la UCV.
Trajeado de blue jeans y franela blanca, Sanz le puso "ritmo y
son" a su presentación con Piénsalo bien, tema que acompañó de una
bailar flamenco. Seguidamente saludó al público: "Buenas noches, que
alegría veros aquí y tener el privilegio de cantarles unas
canciones, con las que quisiera sacarles una sonrisa".
Siguió Quisiera ser, Cuando nadie me ve, Labana _tema de corte
sociopolítico que relata la situación de Cuba "donde el sueño es
aprender a nadar".
Un sencilla escenografía, con un telón de fondo donde se
proyectaron diferentes elementos simbólicos y pictóricos
picassianos, acogió a Sanz mientras ofreció Hoy llueve, hoy duele,
La fuerza del corazón, Regálame la silla donde te esperaré, momento
en el que la inspiración lo llevó a tomar su guitarra y acompañar
los acordes de José Antonio.
En el momento más íntimo del concierto Alejandro Sanz se acercó
al público y se sentó frente al teclado para regalarle una
composición "de un filósofo del sur de España".
Al volver con la banda interpretó Sandy a orilla do mundo, tema
que cuenta la tragedia del hundimiento del barco petrolero en las
costas de Galicia, y que es traducido al lenguaje de los sordomudos
en un video proyectado al fondo del escenario.
El alma al aire, Sólo se me ocurre amarte _con un delicioso sólo
de flauta_ y Corazón partío, en la que participó una bailaora de
traje vinotinto aterciopelado, fueron las piezas más aplaudidas y
coreadas por el público.
Sanz despidió el concierto, que duró casi dos horas y en el que
el frío le obligó a echar mano de una chaqueta de blue jeans, con
Amiga mía y Mi soledad y yo. Al despedirse de Venezuela, no sin
antes cantar No es lo mismo, dijo que era "luchadora como nadie" y
al público prometió "nos vemos en la próxima, cuídense".